En nuestros orígenes los Humanos utilizábamos los dedos de los pies para múltiples gestos. Al igual que los dedos de las manos, los pies nos servían para coger útiles, trepar, etc…
Con el paso del tiempo, los pies han quedado relegados de todas estas funciones primigenias, pero ejercitarlos siempre nos vendrá bien.
Tomarlos en cuenta, nos servirá de paso para vigilar posibles problemas o complicaciones como uñas encarnadas, hongos en las uñas, etc. Y de ser así, si les prestamos atención, podremos evitar que estas alteraciones nos causen problemas mayores.
¡Piensa con la cabeza y ten en cuenta tus pies!